Un desfile por Los mundos de Yupi
No tengo ABSOLUTAMENTE NADA en contra de él, y ojalá se convierta en el figurón del toreo que necesitamos, vaya por delante. Pero la carrera taurina del modelo de Armani ha sido hasta el momento Los mundos de Yupi -no entro a valorar calidades ni capacidades, porque apenas lo he visto en reportajes de televisión-.
Me congratulo de que por una vez en la vida la imagen del toreo para las masas no sea ni el garrulo analfabeto gracioso ni el hortera rancio, sino un jovenzote buenorro, culto, con idiomas, natural, modernete y al tiempo respetuoso con su profesión. Qué mezcla tan maravillosa.
Ya digo que no tengo absolutamente nada en su contra, aunque fueran tres líneas que hacían referencia a él -y, fundamentalmente, mi posterior cabezonería- las que me quitaran de haberme podido algún día ganar el pan en la redacción de la Plaza de Oriente. Porque en Los Mundos de Yupi uno es intocable para la prensa.
Las últimas líneas nunca llegaron a la imprenta. Hoy desfilan para vosotros. Colección septiembre 2006, Israolo Cuchillani:
PARA VERLO EN PLAZAS BUENAS
Para que en Arganda del Rey se jaleen tandas de naturales ya tiene que estar pasando algo importante. A Agustín de Espartinas se las jalearon. Esta vez el pasota público argandeño se metió en la faena por la importancia del novillo y por lo intenso del trasteo. Tiraba de la embestida el sevillano, exigiéndole por abajo, y el enrazado alcurrucén respondía. El envoltorio, una figura empacada que hacía lo bueno, además, bello. Le cortó las dos orejas a éste y una a su manejable primero.
Era la décima novillada de una temporada desarrollada en plazas menores –la más importante ha sido la de El Puerto de Santa María- y con triunfos de nula repercusión. Por lo visto en Arganda, el circuito de Agustín no es precisamente el de los pueblos. Su toreo encontrará mayor receptividad y lucirá más en las plazas buenas con aficionados que saboreen el toreo y no con público que lo masque a dos carrillos. Si me equivoco o no lo pueden encontrar en las páginas de esta revista, en la crónica de su presentación en Sevilla (estas líneas se teclean tres días antes).
Agustín Pérez, que se hizo aficionado yendo a los toros de la mano de su padre, pasó por las escuelas de Camas y Espartinas, donde comenzó su vinculación con la casa Espartaco, hoy ya formalizada en apoderamiento. Quince novilladas sin caballos, y a los del castoreño a principios de 2005. ¿A qué tanta prisa? Dicen que para torear un buen puñado de novilladas por delante del más famoso de los novilleros dinásticos, que debutaría sólo días más tarde. Luego no fue así. Quizá el telonero no tenía que ser tan bueno.

Rosa J.C. dijo
El hijo del obrero a la Universidad.
O lo que es lo mismo: igualdad de oportunidades.
21 Enero 2007 | 02:21 PM