De muñecas tajadas y soplos de vida
Ella esperaba mi llamada: intercambio de deventuras periodístico-taurinas. De fijo a fijo, como fue siempre. La conversación -qué coño te importa a tí lo que nos contamos- duró lo que la lidia y muerte de un toro. Fue como si desde el otro lado del auricular ella me hubiera tajado una muñeca para tirar hacia afuera de mis venas, llevárselas a la boca y pegarme un soplo de vida.
Seguro que este vídeo de tu amigo Paula va a ser también para tí un chute de vida en vena, nena (que tu dirías).
Por cierto que, para muñecas rotas, las del gitano.

yo dijo
Gracias, Israel.
25 Septiembre 2006 | 06:17 PM