Lo dijo el profesor de Tecnología de la Información Audiovisual en clase: "El último gran tabú que le queda por superar al ser humano es el de la muerte. Supondría un gran paso para la humanidad". A fuego se me quedó grabado aquello.
Y Madeleine nos lo pone en bandeja ahora. El que se hable de eutanasia sí o no, pero más: que la muerte deje de ser un tabú, que la tratemos con la misma naturalidad con la que ya hablamos de cómo la metemos y con qué frecuencia. Es difícil, ya, pero hace cuarenta años era impensable que se hablara en un bar de cómo y cuánto la metemos. Desde luego que ha sido un gran paso para la humanidad: ahora a los adolescentes ya no les vale el cuento ese de que hacerse pajas afecta a la médula espinal, ni los jovencitos sueñan con los castigos de Lucifer porque el finde pasado lo hicieron con la novieta.
Si la desaparición del tabú del sexo nos ha relajado la vida de tal manera, ¿qué nos supondría llegar a ser capaces de hablar de la muerte con total naturalidad?
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[La foto la hice en el cementerio de Chelsea]
